Arte poética
Salir de noche a encontrarse,
a que nos encuentren,
para recibir el beso arrollador
de un auto,
estrella en la mejilla,
u orquídeas en ojos de muchacha.
Para evadir
las estancias monocordes,
los colores flatulentos del cuarto.
Poner a ritmo las muñecas,
llegar con buen tiempo a los saludos,
con ideas puntuales al sombrero
y la respiración
en orden de flauta.
Perseguir la línea de la calle,
la indicación del horizonte.
Doblar la esquina
en dos mitades.
Irse de boca dando el pecho,
responder el quién vive a quien te encuentre.
Dar los buenos días
a quien te encuentre.
Darle la palabra
a quien te encuentre.
Abraham Truxillo