Balada de Peter Pan, el deseoso
Deseoso es aquel que huye de su madre
y se pone a perseguir sombras en las habitaciones
de las niñas más bellas de Londres.
Así da de bruces con un fantasma propio,
encuentra las hebras de una ternura colapsada.
Deseoso es aquel
que se arranca a vivir sobre los árboles
y evade la infancia hipócrita.
Luego vaga
con el tímpano perpetuamente azorado,
con el cielo aguijoneando sus mejillas
y funda una pandilla de gorriones
entre los más huérfanos, los más desprotegidos.
Con todo,
es de notar que su sagacidad
nunca será completa,
así lo muestra la huella suplantada en los suburbios
donde no pudieron ejercer pillaje alguno con sus madres
aunque el hurto nunca fuera ajeno
a los sucedidos que se comentan diariamente.
Sin embargo, lo importante nunca fue
o secundario.
Y desde entonces no pudieron
acercarse más a sus hogares.
Hubo un naufragio en cada derrotero,
las marineras volvieron al armario.
Por eso ahora,
los jóvenes más jóvenes del siglo
enarbolan garfios parricidas,
injurian y desprecian iracundos;
visten como locos
—emancipados al fin—
y no preguntan por la isla estelar que les juraron
ni tienen felices pensamientos.
Niños perdidos, cantan.
Abraham Truxillo