Barda
¡Un, dos, tres, por todos mis amigos!
Al que le clavaron una bayoneta en la espalda
como a espantapájaros de utilería
y murió con otros.
Palomas reunidas en la plaza
listas para cagar el Palacio
de Defensa.
Por Alberta,
desvanecida entre las garras
del águila francotiradora
bajo reflectores de humo
mientras el miedo corría a los hospitales
en Jeeps y furgonetas.
Por los que arrojaron al mar
en panza de tiburones,
pero nadie sospechó
que los devolvería la corriente
como a madero de balsa.
Y que no se salven
los que dictan la agenda del patíbulo,
tienen trato preferencial en los burdeles.
Saludan desde la ventanilla del avión
como Jackie O.
Abraham Truxillo