Balada de Otto Lilienthal

Bolero Techno
14 · Bolero Techno

Balada de Otto Lilienthal

Hombre pájaro blande sus alas;

recae tácito de una colina,

sus modales berlineses,

su bigote.

Cuervo en daguerrotipo,

antes solía desmenuzar las bicicletas.

Ahora

sacude su levita viento abajo,

se impulsa decidido,

se finge sastre de las aves.

Sabemos que nació con un nido en el cerebro.

Su cabeza incuba pensamientos por la noche

que al amanecer estallan en esquirlas neuronales.

Por eso, sus instintos lo llevan al cielo

del

Reino

de

Prusia.

Antes de lograrlo,

se envolvió noches enteras en papel de China.

En sueños esforzó remos de bambú,

salvó mares de nubes en picada.

Ideas empolladas lo habían condenado

a la fama del orate.

Corriendo de avestruz dormida,

soñaba con el magnífico aparato

que lo elevó de niño,

pájaro hombre rememorando las cometas.

Ahora sus alas comienzan a darle algo de prestigio,

de reojo lo miran las muchachas,

le permiten refugiarse bajo sus quitasoles.

Yo lo recuerdo con claridad en una película de Chaplin,

loma abajo,

justo antes de que el viento lo sostenga.

Dédalo,

Ícaro.

Pájaro de linaje en pluma

no tardará en desbarrancarse.

Ya mañana serán de notar

las legiones nuevas de aeronautas

vistiendo corsés de ángeles.

Afanarán sus mecanismos,

dirigirán el timón hacia las nubes.

Saltarán

de los puentes,

de las columnas,

de las cornisas,

de las plataformas espaciales.

Una gravedad fabulosa

los arroja al cielo.

Abraham Truxillo