Reloj despertador
Calcetazo a cara irremediable,
tumbo entre tanta carpa
cola compulsiva.
Sobre las crestas de las calles,
peces voladores.
Cada ejecutivo decidido
aleteando su portafolio,
usando la corbata como remo para abrirse
paso entre
los caparazones de los autos.
Pero díganme
si este derrotero no es un tanto
impugnable.
Tome en cuenta las tormentas del marcado,
a sotavento y barlovento
se desinflan las montañas,
la tortuga tortura a sus semejantes,
el calamar calumnia,
el pez persigue los tesoros
robados de Barba Azul.
Abraham Truxillo